La calidad en las Facultades
de Derecho
Carlos Mario Molina Betancur
Director ejecutivo ACOFADE
¿Que
se entiende por calidad en
las facultades de derecho ?
Hoy en día el término está
muy de moda: se habla de la
calidad de la enseñanza y
del aprendizaje del derecho,
se habla tanto de altos como
de mínimos estándares de
calidad, se conocen
anualmente los resultados
ECAES para elevar la calidad
de la evaluación de la
educación superior,
conocemos los sellos de
calidad ISO 9001, conocemos
la clasificación y
escalafonamiento de grupos
de investigación, la
indexación de revistas y
desde hace poco se comienza
a hablar de altos estándares
de los programas de posgrado,
así como de las
acreditaciones
internacionales de educación
superior.
Todo esto comienza a ser
complejo y necesita de una
revisión de conjunto para
tratar de poner un poco de
claridad en lo que
representa realmente la
calidad de una facultad de
derecho. La mirada puede ser
satisfactoria para algunas,
un poco menos para otras y
hasta desagradable para
aquellas que siguen aisladas
del nuevo mundo de la
enseñanza. Esto puede no ser
sorprendente, por cuanto, en
principio, a nadie le gusta
que lo evalúen; quien dice
evaluación dice opinión y
como las evaluaciones son
realizadas por personas
designadas arbitrariamente
por el órgano evaluador,
siempre existirán criterios
divergentes y miradas
encontradas al momento de la
lectura de los resultados.
También debemos ser
conscientes de que los
decanos de las Facultades de
derecho viven ahora llenando
formatos de calidad y
recibiendo visitas de pares
académicos, corriendo con
los términos de referencia
de las convocatorias de
Colciencias, del Ministerio
de Educación o de las
agencias internacionales de
calidad. Algunos de ellos
viven preparando cursos de
actualización y de
refrescamiento para los
estudiantes de últimos años
de la carrera para que los
exámenes de calidad no les
sean muy desfavorables.
Lejos parece entonces el
viejo papel del decano de
las facultades de derecho:
abogado, generalmente
litigante, quien se limitaba
a pasar dos horas diarias
por la facultad para atender
citas y firmar documentos
importantes.
Es entonces un hecho el que
la existencia y viabilidad
de las facultades de derecho
dependan hoy en gran parte
de los informes de calidad.
Esto, por cuanto dichos
informes generalmente llegan
cargados de observaciones y
hasta de recomendaciones, en
algunos casos sus decisiones
son condicionadas, lo que
determina en gran parte el
futuro de un gran número de
programas que allí se
imparten. Es por ello que
debemos reflexionar sobre el
impacto que ha generado la
“nueva ola” de calidad en
las Facultades de derecho,
un concepto complejo que nos
obliga a mirar la enseñanza
y el aprendizaje del derecho
desde otra perspectiva. El
II Encuentro nacional de
decanos de las Facultades de
Derecho, a celebrarse en
Medellín el próximo 30 de
septiembre, nos dará algunas
conclusiones sobre este
interesante tema.
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